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En el libro las acrecienta en un sentido negativo-no son santos de su devoción- e incluso ha añadido unos cuantos más hasta completar la decena: Federico Jiménez Losantos, Fernando Sánchez Dragó, César Vidal, Alfonso Ussía, Antonio Burgos, Carlos Dávila, Hermann Tertsch, Juan Manuel de Prada, Pío Moa e Isabel San Sebastián que son los habituales productores de un veneno que cata antes de ofrecerlo en dosis digeribles en su blogö
En efecto el periodista José María Izquierdo ha querido reflejar en este libro el nivel de virulencia inusitado que emplean estos periodistas a diario. ´Se trata casi de autorretratos, porque utilizo frases suyas para reflejar las barbaridades que dicenö ´Por mucho que ellos presuman de liberales, es un liberalismo recubierto de fascismo que no acepta ninguna opinión contrariaö y a la cabeza de todos ellos coloca a Losantos, ´el guía espiritual de todos ellos, el guía navajo de las caravanas, porque no es el que manda, pero sí quien marca el camino a seguirö aunque para todos tiene Izquierdo alguna definición que no deja de parecernos jocosa:
´ Ussía, el señorito faltón; Sánchez Dragó, el taoísta vestido de azul;Hermann Tertsch, un húsar con una tuba (wagneriana);César Vidal, el mártir del compás; Antonio Burgos , la gracia no se puede aguantar; Juan Manuel de Prada, a la trinchera con el reclinatorio: Carlos Dávila, el bocata de chicharrones; Pío Moa, el historiador de la casquería e Isabel San Sebastián, un dulce y chirriante sobreagudo, mencionados los diez en el orden en que aparecen en el libro, que tendremos que leer porque la diversión está garantizada, y con las apostillas definitorias de los personajes: El gracioso Burgos, el beato de Prada, Vidal, el mártir del compás, Dávila, el de los chicharrones, etc.
A lo largo del libro se va extendiendo con todos y fíjense con lo que se pueden encontrar cuando se refiere a Dragó:
´Si uno se enfrenta a Fernando Sánchez Dragó con ánimo científico y analítico, pronto, muy pronto, se da cuenta de la imposible tarea que le esperaö (.). ´El resultado, claro, es el caos, un puro disparate, una batahola, una babilonia, un laberinto, una jaula de grillos, un mixtifori. Ya verán qué zurriburri; o qué orgía, que tanto le gustan a nuestro enfebrecido cornetaö
No lo decimos nosotros: ´Siempre me han gustado las orgías. He participado en muchas. Sigo haciéndoloö. Sánchez Dragó es insaciable, fiera lujuriosa que nunca encuentra plena satisfacción: ´Siempre he follado lo que me ha dado la gana. ¡Muchísimo! Para empezar, tenía una válvula de escape maravillosa: las criadas de mi familia. Esas mujeres eran fundamentales en la educación sexual de los españoles. Después de ellas venían las putas, que fueron una gran ayuda para muchos hombres de la época. Como es natural, a mayor represión política, mayor eclosión sexual. ¡Madre mía, lo que era aquello! ¡El franquismo era Sodoma y Gomorra!ö. Dice que le gustan jóvenes, que un año no pudo asistir a las Fallas por culpa ´de un bollicao de buena facturaö, que ´cuando estas chicas se encuentran con una persona como yo, que soy amante y amigo, soy marido y profesor, soy maestro, tengo más dinero, las amparo, las protejo, tengo más conversación de la que les puede dar un chiquito joven y encima las follo bien, acaban viendo en mí al padre que no tuvieronö. Eso, un padre incestuoso, pero un padre. También sirven más jóvenes, que las lolitas a los 15 años tienen sus cosas: ´No hay nada como la piel tersa, los pechitos como capullos, el chochito rosáceoö. Que digo 15, mejor 13: ´En Tokio, un día, me topé con unas lolitas, pero no eran unas lolitas cualesquiera, sino de esas que se visten como zorritas.ö etc etc
En el libro las acrecienta en un sentido negativo-no son santos de su devoción- e incluso ha añadido unos cuantos más hasta completar la decena: Federico Jiménez Losantos, Fernando Sánchez Dragó, César Vidal, Alfonso Ussía, Antonio Burgos, Carlos Dávila,






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